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ADN Millonario

Cosas buenas llegan a aquellos que saben esperar

3 marzo, 2020

Parece ser que la paciencia es una cualidad que es difícil de encontrar hoy en día. La velocidad a la que va el mundo nos hace sentir la necesidad de que debemos encontrar resultados rápidos y que si no los logramos, vamos a terminar fracasando o quedándonos en la cola del camino.

Toda esa idea es una gran mentira en la que el mundo moderno nos tiene atrapados. Le pongo el siguiente ejemplo: La mejor comida no se cocina en un microondas. Si quiere algo que sea realmente sabroso, tendrá que tomarse el tiempo de aprender la receta, mezclar los ingredientes y cocinarlos a fuego lento. Entonces, podemos afirmar que si algo en realidad vale la pena, va a tomar tiempo. ¿Qué tanto tiempo? Pues no hay manera de saberlo. Lo bueno va a demorar lo que se tenga que demorar, ni más ni menos.

La vida es muy diferente cuando hay paciencia

Hay personas que viven desesperadas, ansiosas. Quieren todo para ayer. Cuando la gente vive de esa forma, peor es, porque toma malas decisiones. La falta de paciencia sólo le llevará a fracasar. Por el contrario, una persona que ha desarrollado la virtud de la paciencia, puede mantener la calma así el mundo se le venga encima. Quien tiene paciencia puede tener total autoridad sobre su vida, pues se sabe controlar cuando las cosas no salen como quiere.

Ser paciente significa que se tiene la serenidad para enfrentar las dificultades. Imagine a un científico en su laboratorio. Para encontrar la cura de una enfermedad mortal puede pasarse varios años haciendo miles de pruebas antes de encontrar una vacuna que funcione. ¿Qué sería del mundo sin la paciencia?

Ser paciente le ayudará a ser perseverante, ya que no se va a desviar de su camino así las cosas demoren o le molesten. Con paciencia se puede terminar cualquier trabajo por más pesado y largo que este sea.

Quien cultiva la paciencia, aprende a vivir de otra forma. En la vida de esas personas prevalece la serenidad. Ellos tienen fortaleza para soportar con calma los retos que la vida trae y el dolor emocional o físico que eso implica. Saber aceptar que el camino no será duro ni será corto, es parte de nuestro crecimiento.

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