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ADN Millonario

Cuando los padres no están en casa, los hijos se pierden en las calles

13 febrero, 2020

Es una cruda realidad la que se vive en estos tiempos en la familia. Cada vez se ve con más frecuencia cómo se van destruyendo con facilidad. Al final, son los hijos los que pagan los platos rotos.

Las exigencias del mundo moderno llevan a la gente a buscar formas de producir más y más al punto que su tiempo transcurre más fuera de casa, trabajando. Lo peor de todo es que ya se ha hecho normal vivir así. Hemos entrado en una deshumanización de la familia en donde se le considera más como una máquina de producción.

Una visión al pasado

En los modelos de familia más tradicionales, que seguramente tuvieron nuestros abuelos y padres, lo común era ver que papá se iba al trabajo y mamá se quedaba en casa cuidando a los niños. No vamos a entrar en el debate de si está bien o mal que la mujer se quede en casa y el hombre vaya a la calle, pero el punto es que con este modelo de familia al menos había alguien en casa que se haga cargo de la crianza y cuidado de los hijos la mayor parte del tiempo. Al final, sea el padre o la madre, al menos uno de ellos debería estar cerca de lo niños.

Hoy por hoy, tanto hombre como mujer salen a trabajar. Algunos adoptan este estilo de vida por necesidad, ya que con un solo sueldo no alcanza para sostener a la familia. Otras parejas optan vivir así porque tienen aspiraciones profesionales que no están dispuestos dejar de lado por un tiempo. Sea cual sea el caso, el resultado será el mismo: los hijos estarán abandonados.

¿Qué pasa luego con esos niños?

Ojo, no nos referimos a que los hijos estarán solos en casa hasta que los padres vuelvan. Nos referimos al tipo de abandono que se genera cuando ellos se quedan al cuidado de una tercera persona que, en muchos casos, no tendrá la autoridad para corregirlos. Otra persona no será capaz de darle nuestros mismos valores y costumbres a nuestros hijos, ni tampoco el cariño y apego.

Prácticamente, se pierde todo control sobre la crianza de los hijos. Estarán bien vestidos, sanos y alimentados, pero ¿cómo estarán psicológicamente? Los resultados salen después, cuando ya siendo adolescentes o adultos, se aprecia que crecieron de una mala manera.

Los hijos son como un árbol pequeño, que siendo apenas un brote, necesita que lo enderecen para poder crecer recto. Si esto no se hace a temprana edad, ya de grandes es casi imposible enderezarlo.

Los hijos no se pierden porque sean malos hijos, ellos se pierden porque no tienen a nadie que les guíe. Esos pequeños llegan en total ignorancia sobre la realidad del mundo y, al estar solos, pueden tomar cualquiera camino. Hay casos en donde esos jóvenes, a pesar de no haber tenido a sus padres cerca, eligen un buen rumbo, pero eso pasa muy pocas veces. Lo común es que se vean influenciados por malas ideas que les lleven a la perdición temprana.

Tenga en cuenta lo siguiente

Si usted es de los que desea tener familia, tenga presente que traer niños al mundo implica más que sólo mantenerlos económicamente. Ellos necesitan de la guía y protección de sus padres en sus primeros años de vida y juventud. Si usted no está dispuesto a entregar el tiempo y cuidados necesarios para que sus hijos crezcan y sean personas de bien, evite o posponga sus planes de ser padre y madre.

Si al final decide tener descendencia, encuentre maneras en donde ambos padres puedan aportar al cuidado de los hijos. No se trata de una lucha de egos y orgullos, no se trata de quien trabaja más o quien se queda más en casa. Se trata de formar un equipo para que su familia pueda criar hijos que sean de provecho para la sociedad.

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