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ADN Millonario

Cuando te hieren, o vives con la herida o te conviertes en alguien más sabio

8 enero, 2020

Algunas personas, durante su vida, llegan a experimentar momentos de gran dolor, y no nos referimos precisamente al dolor físico, sino al dolor que proviene de una pérdida, de algún fracaso, de una ruptura amorosa, por ejemplo. En lugar de resolver el problema, tratan de huir de él y algunas personas optan por ir por el mal camino, incluso adoptando vicios que sólo hacen más difícil su existencia.

¿Quieres permitirte a ti mismo estar completamente destruido? Reflexiona sobre esta interrogante y luego pasa a leer la siguiente historia.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en Austria, un grupo de soldados alemanes entraron violentamente en las casas de muchas familias judías. Entre ellas, había una familia rica, la cual sufrió el saqueo de su propiedad. Además, tanto los padres como los niños de dicha familia fueron secuestrados. Los hijos de ese matrimonio eran dos: una niña de 12 años y un niño de 8 años. Todos terminaron en una estación de ferrocarril.

Pasaron viviendo tres meses en aquel lugar, hasta que un día llegó un tren de mercancías. En aquel momento, los soldados comenzaron a empujar a la gente hacia los vagones para subirlos ahí. Todos los miembros de la familia rica fueron arrastrados con las demás personas, pero el niño terminó perdiendo los zapatos antes de poder entrar al tren y se tuvo que ir sin zapatos.

Cuando la niña vio a su hermano menor en el vagón caminando descalzo, lo regañó. Le dijo que ya tenían demasiados problemas y que era un tonto por atreverse a perder sus zapatos. Ella le dio un jalón de orejas a su hermanito. Estaban en pleno invierno europeo y la niña sabía que caminar sin zapatos suponía que podía perder los pies por el frío.

Cuatro años después de ese hecho, ya la guerra había terminado y ella salió del campo de concentración para buscar a su familia, pero se da con la triste noticia de que todos ellos simplemente habían desaparecido sin dejar rastro, incluso su hermanito.

Un antes y un después…

Luego de asimilar lo que había pasado con su familia, una sola cosa le molestaba y eran las últimas palabras que le dijo a su hermano. Ella lo amaba mucho y se sentía arrepentida, ya que lo último que pudo decirle fueron sólo regaños e insultos. Esas palabras retumbaban en su mente como martillos golpeando el acero.

Luego de reflexionar sobre lo que pasó, la niña se hizo un juramento. Prometió que, desde ese momento, cuando hablara con alguien, lo haría de tal forma que si por casualidad esas fueran las últimas palabras que ella le dirige a esa persona, nunca se sentiría arrepentida de lo que dijo. Esta decisión transformó su vida. Luego, se fue a vivir a Estados Unidos e hizo labor social y hasta llegó a construir un hospital.

Ella, a pesar de la pérdida familiar que tuvo, consiguió tener una vida fructífera. Aquella niña, ya siendo adulta, no se dejó tumbar por el dolor que sentía.

Aquí la respuesta a la pregunta inicial

Si la vida te ha golpeado demasiadas veces, incluso si vives las experiencias más horribles, puedes usar esa experiencia para volver a nacer como un nuevo y mejorado ser humano; o puedes usar toda esa experiencia para convertirte en una horrible persona.

Cada vez que algo te hiere, tienes dos opciones: te quedas como una persona herida o te conviertes en alguien más sabio. En la realidad, vemos que la mayoría de personas prefiere quedarse como herida y buscan todo tipo de excusas para justificar su mala fortuna. Antes de tomar ese camino, recuerda la historia de la niña que perdió a su familia y sigue su ejemplo.

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