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ADN Millonario

El dinero no desaparece la pobreza.

16 julio, 2019

Estoy seguro que has oído el refrán “la mona, aunque se vista de seda, mona se queda”. Los defectos son difíciles de ocultar o mejorar con simples cambios externos. Los defectos necesitan ser atacados con cambios y acciones más profundas. Sin embargo, esta vez me permitiré hacer un cambio a dicha expresión y diremos “el pobre, aunque millones tenga, al final pobre se queda”.

Hace unos años Mickey Caroll, un joven que con tan solo 19 años logró ganar la lotería. Este joven inglés, a su corta edad, ya tenía en su cuenta bancaria más de 10 millones de dólares. Si te sientas a reflexionar, con ese dinero podrías vivir sin apuros económicos el resto de tu vida, siempre y cuando lo administres correctamente. Incluso bastaría con que sólo se lo des al banco para que lo use por ti y lograrías vivir de los intereses. Pero, en el caso Mickey, pasó todo lo contrario. Despilfarró su dinero en toda clase de excesos. Pocos años después, no tenía ni migajas de la fortuna que ganó en la lotería y terminó trabajando en el recojo de basura.

Claramente, con el caso anterior, se ejemplifica que tener dinero no te quita la pobreza. Al menos no la pobreza de mente ni de espíritu.

Existe una teoría, de la cual no tengo la fuente, pero la mencionaré porque tiene lógica. Puedes tomarla o dejarla pasar. Se dice que si les quitas el dinero a los más ricos y lo repartes entre todas las personas en cantidades iguales, luego de algunos años, lo antiguos ricos volverán a ser más ricos y los pobres volverán a ser más pobres.

Mira a tu alrededor, en tu entorno. ¿Has conocido gente que de un momento a otro comenzó a ganar dinero y luego terminó más empobrecida que al inicio? Yo sí y a más de uno.

La mente y el espíritu sin preparación no son terreno fértil para nada, salvo para la pobreza o las carencias. Si tú creces, sus finanzas crecen. Si tu educación aumenta, tus oportunidades también. Debes entender claro eso. Si te causa molestia tomar un libro o pagar un curso o seminario, créeme que más duro es pasar carencias por la falta de educación. La solución es esa, la educación.

Debemos tener en claro que hay dos clases de pobres: Los de pobreza extrema, que están en la parte final de la escala social, aquellos que viven con menos de un dólar al día; y también los pobres de mente, aquellos que teniendo recursos no los usan para ser más productivos. A los primeros sí hay que ayudarlos, porque difícilmente podrán romper la cadena de carencia en sus familias. A los segundos hay que observarlos como buen ejemplo de lo que no debes hacer.

No sé qué estés pensando ahora mismo, pero la idea está más que clara. Más dinero no te volverá menos pobre, sino que hará más evidente tu pobreza en algún momento. La primera inversión que debes hacer e invertir en ti. Cuando lo hagas, verás oportunidades que con tu mente de pobreza no podías ver.

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