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ADN Millonario

El talento te puede llevar al fracaso

24 junio, 2020

Si hay algo que abunda en el mundo es la gente con talento. Son personas que poseen una habilidad tan desarrollada que sería casi inevitable sentir admiración por ellos. Son el tipo de personas a las que a uno les provoca decirles: “Dios te ha bendecido con ese talento para tener éxito en la vida”. Sin duda, son personajes que no son uno más del montón.

La gran mayoría de ellos desarrollan una confianza tan grande en sus habilidades que se sienten ganadores antes de cada reto. Son conocedores de que tienen una ventaja superior sobre el resto. Sin embargo, en esa confianza, mejor dicho en ese exceso de confianza se encuentra escondida la semilla del fracaso. Tener confianza en uno mismo es necesario e importante, pero tener más confianza de la necesaria no nos permite que nos demos cuenta que se necesita también trabajar mucho en nuestro talento para poder prosperar.

La otra cara de la moneda

También veo gente que aparentemente no tiene ninguna habilidad extraordinaria o talento. Uno los ve y no se sabe para qué puede ser buena esa persona. Incluso puede suceder que ni su familia confía en que ellos puedan hacer algo bien y hasta logran ser el centro de las burlas. Ese tipo de gente con “poco talento” no tiene que cuidarse de un posible exceso de confianza.

En el caso de los que tienen poco talento, no se ven problemas de excesos, sino problemas de carencias. Les falta una cosa o todo les falta. Les falta el apoyo familiar, les falta dinero, les falta conocimientos y seguramente muchas cosas más. Pero, en ese escenario en donde todo les falta, ellos logran prosperar, porque aprenden las habilidades de forma manual. A ellos, la vida no les regaló una habilidad súper desarrollada desde el nacimiento, sino que tuvieron que adquirirla estudiando y practicando.

La fe no sólo se ve en la religión

Las personas con poco talento que logran prosperar cambiaron el exceso confianza por la fe. Pero la fe en ellos mismos. Tenían fe en que podían lograr lo que se proponían. Estoy seguro que muchos de ellos sabían que no eran talentosos y que si se quedaban con esa idea, nunca iban a lograr nada. Y como nadie apostaba por ellos, entonces ellos decidieron apostar por sí mismos. Hicieron de la fe su escudo para protegerse de las críticas y de la disciplina un machete para abrirse paso por la selva de la vida.

El talento sobra en el mundo, pero la fe en uno mismo y la disciplina son joyas que pocos logran trabajar. Quien logra hacerse dueño de esas joyas, tenga o no talento, tiene el éxito asegurado. Si pones atención en el fútbol y la música, podrás ver con más claridad lo que trato de explicarte. En esas profesiones, vemos con frecuencia personas que logran destacar con su talento en un inicio y que luego simplemente desaparecen. Otros, en cambio, nunca destacaron en sus comienzos, pero se mantienen perseverantes y a largo plazo se vuelven exitosos y algunos logran a ser leyendas en lo que hacen.

El talento, sin disciplina y sin fe, te podría llevar al fracaso.

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