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ADN Millonario

Puedes perder todo tu dinero, pero jamás pierdas la fe en ti

31 enero, 2020

Pasa en ocasiones que un empresario llega a construir un negocio próspero o quizás tiene más de un negocio produciendo para él. Seguramente, todo ese progreso ha sido fruto de su esfuerzo de años de trabajo y de constante aprendizaje. No obstante, puede pasar que el empresario, por un error suyo o por algunas circunstancias que escapan de su control (como estafas o accidentes) lo pueda perder todo y quedarse en bancarrota.

La gente normal podría terminar compadeciendo la “mala suerte” del empresario caído, pero la verdad es que un empresario bien formado en las artes de los negocios es capaz de volver a empezar y volver a prosperar en grande. Un empresario genuino es como el fénix y resurge de las cenizas con lo que le quede. Ellos nunca pierden la fe en sí mismos.

Toma conciencia de la realidad

Los verdaderos empresarios de éxito, en su mayoría, comenzaron de la nada. Algunos hasta eran pobres antes de emprender, pero su falta de dinero no los detenía. Así que estar en la calle con los bolsillos vacíos no es extraño para ellos. Los años de conocimientos sobre negocios, los contactos, la experiencia, el carácter fuerte para superar los retos y sus habilidades son un patrimonio que aún conservan. Ese tipo de patrimonio el banco no lo puede embargar y los accidentes como los incendios no lo pueden consumir con sus llamas. Y es justamente de ahí de donde un empresario quebrado tiene su trampolín para comenzar de nuevo y llegar más rápido a retomar el lugar que le corresponde. La formación empresarial que adquirió en el camino de los negocios es oro molido; ese es su salvavidas.

Entonces, si tú te encuentras en esa situación de bancarrota y te sientes angustiado, te pido que hagas una pausa. En verdad, ¿crees que lo perdiste todo y ya no te queda nada? Pues estás equivocado. No te ahogues en la pena y la tristeza de perder tu patrimonio. Si tienes que desahogarte, hazlo. Si tienes que llorar ve a una habitación, cierra la puerta y deja salir todo el llanto que tienes guardado.

Un mensaje contundente

No obstante, hoy al leer este texto, tengo un mensaje claro y categórico para ti: Si ya lo hiciste una vez, estás en capacidad de volver a hacerlo todo y mejor que la primera vez. Tú ya no eres un novato, pues ya tienes la experiencia, conoces el camino, conoces los mercados, sabes en donde están los mayores riesgos y en donde hay más oportunidades. Tú todavía tienes herramientas para volver a construirlo todo.

Si te consideras un verdadero empresario, no tienes derecho a sentirte derrotado de por vida. Seca tus lágrimas, ponte en marcha a trabajar y verás que vas a recuperar todo aquello que perdiste.

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